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Reflexología o terapia zonal es la práctica de estimular puntos especificos sobre el cuerpo, especialmente en los pies, manos, orejas y espalda (llamados zonas reflejas), con el objetivo de movilizar la energia chi o ki que se encuentre estancada en los meridianos y nadis obteniendo un efecto benéfico sobre otras partes del cuerpo mejorarando la salud general.
La forma más común es la reflexología del pie o podal. El reflexologo del pie aplica algunas presiones sobre el pie de una persona, el cuál está dividido en un cierto número de zonas reflejas correspondiendo a todas las partes del cuerpo.
Esta terapia tiene una sólida base experimental, desarrollada desde hace milenios en Egipto, China e India.
Desde 1913 se introdujo en Occidente gracias al trabajo sistemático del Dr. William Fitzgerald. Sin embargo, la terminología oriental original, en términos de chakras y “canales de energía” no es aceptada por la ciencia occidental, dificultando su uso. En general la medicina occidental considera que la reflexología no tiene base científica y que por lo tanto pertenece a la categoría de las seudociencias.
Aun así, en Europa se encuentra integrada a los procesos de medicina curativa, especialmente en relación con la convalecencia luego de una cirugía.
Los masajes son tal vez el método más antiguo entre los que el hombre ha usado para aliviar sus malestares. Desde la instintiva reacción de friccionar la zona dolorida hasta la meticulosa precisión con que se ubican los puntos de presión de la Digitopuntura, Acupresión o el Shiatsu, son múltiples las técnicas que usan el masaje y la presión (y aún la punción) para aliviar diversas zonas del cuerpo mediante una relación refleja entre las terminaciones nerviosas en la piel o los tejidos subyacentes y partes u órganos del cuerpo.
La actual Reflexología es la disciplina que estudia esta relación nerviosa refleja, y la Reflejoterapia, la técnica que usa esos conocimientos para aliviar dolencias. Sus bases científicas las sentaron el médico inglés H. Head y el canadiense J.N. Mackenzie a fines del siglo XIX. Luego de exhaustivos estudios ellos demostraron la existencia de conexiones de tipo reflejo que relacionan regiones de la superficie cutánea con el interior del cuerpo. Pero fue una masajista norteamericana, llamada Eunice Ingham, quien ideó el actual mapa del cuerpo dibujado en los pies. En la década del 30 publicó un libro donde ofrecía este legado a toda una generación de masajistas que pudieron convertirse en reflejoterapeutas de gran éxito.
La Reflexología observa cómo determinados padecimientos del organismo se manifiestan en forma de puntos o zonas dolorosas en partes muy concretas de la superficie del cuerpo humano, por estar inervadas por una misma rama nerviosa. Esas zonas son llamadas microrreflejas, y se ubican en diversos puntos, como las palmas de las manos, el pabellón de las orejas, el iris de los ojos, el cuero cabelludo, la piel de la cara, los dedos y uñas, el abdomen, etc. Pero la más usada por la Reflejoterapia son los pies. Localizadas en ellos, miles de terminaciones nerviosas conectan la piel con todas las partes y órganos del cuerpo. El mapa es fácil de usar no sólo por un terapeuta profesional, sino que cada uno de nosotros puede aprender el ABC de esta técnica inocua para aliviarse a sí mismo múltiples malestares.
¡ La salud empieza por los pies !
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